Hace ya algún tiempo que automaticé en cierta forma esta estructura en mi disco duro mental como suelo llamarlo.  Uno de las grandes dificultades que tenemos las personas,  es que no liberamos las emociones.  Hacemos malabarismos para no afrontar y reconocer lo que sentimos,  para ello negamos, reprimimos,  despersonalizamos, proyectamos,  … todo ello estrategias de defensa y adaptación que aunque necesarias en un momento dado,  tarde o temprano se vuelven en nuestra contra cuando no canalizamos adecuadamente las emociones.  Éstas se quedan sin resolver en nuestro interior y dan lugar a problemas muy serios con el paso del tiempo. Son como bolsas de basura o sacos pesados que vamos cargando en nuestras espaldas,  pesan y huelen mal y, lo peor de todo, es que se van pudriendo literalmente  en nuestro interior llegando a envenenar nuestra mente,  nuestro corazón y nuestro cuerpo.  Luego llegan las enfermedades y pensamos que es por casualidad o mala suerte pero hoy dia se conoce ya mucho más sobre el origen emocional de las enfermedades.

Para evitar precisamente esto,  por nuestro propio bien,  aunque sea en la intimidad con nosotros mismos,  nos conviene reconocer lo que sentimos,  a pesar de que no esté bonito, no suene bien o sea injusto.  Puede que incluso te averguence decirlo en voz alta,  pues hazlo en voz baja,  escríbelo y luego lo rompes,  pero suelta.

El primer paso es dejar ir,  soltar y liberar lo que sea que albergas entu interior y te está causando malestar.

El siguiente paso,  después de reconocer la emoción es aceptar.

Nos pasamos la vida discutiendo con la realidad que ya es.

Recuerda,  cuando discutes con la realidad,  pierdes sólo el 100% de las veces.

Probablemente hayas notado que cuando discutes hay tensión en ti,  estás gastando una gran dosis de energía que te puede ser útil para el siguiente paso y digo gastar porque “te pongas como te pongas,  las cosas son como son,  estés o no de acuerdo,  te gusten más o menos”. Lo único que sí puedes cambiar es  la interpretación de los hechos.

Yo te animo a invertir la energia en lugar de a pelear con lo que ya es,  a sacarle el máximo partido a la situación.

El tercer paso es abrirte a la realidad. Desde una liberación y aceptación de lo que es,  sientes un gran alivio porque ya no hay tensión,  no hay discusión interior,  sencillamente se contempla lo que es.

Ahora bien,  no hay que resignarse,  más bien abrirse con toda la creatividad posible a salir airoso de esa situación,  a sacarle el aprendizaje o la lección,  a ver el lado positivo,  que siempre lo tiene.  Ya dice el refrán que “no hay mal que por bien no venga”,  y si te abres a verlo,  lo descubres.

Hay Belleza Oculta en todo lo que sucede.  De ti depende verla o no.

Aplica esta técnica sencilla y comprueba sus beneficios.

AUNQUE YO RECONOZCO QUE NO ME GUSTA / ME MOLESTA / NO SOPORTO / ME ENTRISTECE / ME GUSTARÍA / ME DUELE ….  (  LO QUE SEA) ,

YO ACEPTO LAS COSAS TAL Y COMO SON

Y ME ABRO A SACARLE EL MÁXIMO PROVECHO A ESTA SITUACIÓN /  VER EL APRENDIZAJE QUE TIENE…

 

Libera desde el reconocimiento,

Acepta sin luchar con lo que es y

Recibe al abrirte a sacarle el beneficio

Puedes añadir preguntas abiertas ( es muy importante que sean ABIERTAS,  no del tipo SI o NO ) como ¿Qué puedo aprender de esto? / ¿Cómo puedo hacer para resolver esta situación? / ¿Cómo puedo conseguir lo que quiero?

Con estas frases reconoces y liberas las emociones negativas que hay en ti,  tus deseos y anhelos.

Además aceptas la realidad, sin discutir con ella,  pues has reconocido antes que no te gusta,  pero la aceptas.  Y lo mejor es que te abres a sacarle el beneficio, a ver el regalo que se encuentra escondido dentro del aparente problema.

A veces,  las respuestas,  las soluciones llegan muy rápidamente,  otras quizás requieren más tiempo,  pero si te enfocas en aprender de esa situación,  lo sacas.  Te lo aseguro.

 

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